misterioso-sonido-pacifico-extraterrestre

¿Te has preguntado que te sucede cuando alguien te aconseja ir a terapia? ¿Y cuándo te aconsejan llevar a tus hijos? Por lo contrario, ¿qué piensas cuando alguien te dice que acude al psicólogo?  ¿O que lleva a sus hijos?

Tengo la sensación, que, en nuestra sociedad, cada vez somos más conscientes de la importancia de acudir a un profesional formado para entender y acompañar al ser humano en sus distintos estados emocionales, mentales y conductuales.

Aun así, un sinfín de veces escucho -la vedad es que me iría bien acudir en alguna sesión o taller terapéutico, pero… – ¡yo estoy bien! – Yo no estoy loco, a ver que me harán…- ¿mi hijo? ¡si es muy feliz! Y como estos comentarios, ¡muchísimos más!

Pues bien, distintas son las razones por las cuales sucede esto. No vayas a pensar que eres extraño, o que tienes la mente cerrada, que tú no estás preparado… Una de las principales causas de caer en uno de estos razonamientos viene por las creencias. A lo largo de nuestras vidas nos han repetido una y otra vez, mira que te llevaremos al psicólogo si no …. Como si este fuese un desgarrador de personas, solo los “locos” necesitan ir al psicólogo, mira ese, ves… terminó al psicólogo, etc. ¿Cómo te puedes plantear ir al psicólogo tranquilamente con los introyectos que culturalmente hemos recibido desde pequeños? ¡Normal que tengas respeto al principio!

Os dejo unos ejercicios que podéis hacer si en algún momento os sentís así.

Siéntate en un sitio que estés cómodo…, imagínate que alguien te aconseja: que vayas a terapia, que lleves a tu hijo…, o incluso, tú mismo te planteas acudir algún taller de autoconocimiento.

Observa, si lo primero que surge de tu mente es un…: ¿Este que sabrá? ¿Quién sea creído que es esta maestra? ¡Pero bueno, lo que me faltaba!, Etc.

Dale la bienvenida a tu juez (tod@s lo tenemos) y ahora, déjalo de lado.

Céntrate en el pensamiento: voy a ir al psicólogo o voy a llevar mi hijo al psicólogo y ahora, escucha que sensaciones corporales tienes…

Observa si notas alguna tensión en alguna parte del cuerpo…, alguna incomodidad…, intenta identificar que se mueve dentro de ti… y a continuación, escúchate profundamente con que emoción conectas. Miedo…, tristeza…, alegría…, etc…

Al principio cuesta hacer estos ejercicios, tener paciencia.

Por último, una vez notes esta emoción, pregúntate si tienes miedo de algo… Se sincero contigo mismo, de nada te servirá compadecerte, avergonzarte, enfadarte… al fin y al cabo, solo te estas autoprotegiendo. Estate tranquilo…

Y…Obsérvate, ¿se trata de una cuestión interna tuya…?, como una falta de aceptación sobre algún temilla que no sabes gestionar bien, una creencia que te impide desenvolverte satisfactoriamente, un miedo por experiencias pasadas, o… ¿interfieren miedos por causas externas?, que dirán…, que pensaran de mi los familiares… como le explico esto a mi pareja…

¿A caso vuestro bienestar no es de lo más importante?

Escucha tu corazón

Red plasticine heart and ear